viernes, 19 de octubre de 2007

--Viejo Verde--


Que vaina tan increíble como algunos VIEJOS dedican lo que les queda de vida a joder a cuanta mujer que no sobrepase la edad de sus nietas se les atraviese en el camino... Yo le tengo mucho respeto a las personas de la tercera edad, es más, mis abuelos fueron personas maravillosas y bellas y en cuando veo un viejito por las calles me da cierta ternura porque recuerdo la bonita relación que siempre tuve con ellos; pero cuando esos viejitos se les transforma la cara cuando lo ven a uno pasar, y en seguida se les dibuja esa sonrisa tipo Guasón en el rostro, sueltan una frase horrorosa y anticuada que da escalofrio, y hasta sientes que al verte babean, por Diossss provoca darles un solo empujón y verlos caer trasero en tierra; de verdad que eso lo detesto.

Desafortunadamente, yo tengo que lidiar con un especimen de estos todos los días en mi oficina, es un señor de mas o menos 58 a 60 años, con un bigote finito y canoso que dan ganas de llorar, y pa' mas es flacucho y BABOSO a morir. Que viejo tan necio! Al llegar estan todos reunidos en la recepción hablando de cualquier pendejera como siempre y no mas paso mi carnet para entrar brinca "Viejo Verde" (como lo llama mi otra yo) con su sonrisa sádica y hace un sonido entre los dientes rematado con un: Uy que bella amaneció hoy, que me le dieron anoche que está radiante... Grrrrrrrrr!!!!!!... En ese momento me provoca acomodarle su buena bofetada por resbaloso. Digo buenos días con mi mejor sonrisa, dirigida por supuesto a todos los que esten parados allí, y tratando de salir en estampida para mi hueco, pero es tan intenso que se me pega atrás, se atraviesa en la puerta de acceso a las oficinas, y se me acerca de una forma que me provoca gritar y correr... Claro que trato de evadirlo de la forma mas decente posible, pero siento que uno de estos días que amanezca con el apellido atravesado me lo voy a tragar con tres gritos que le pegue a ver si se le quita lo baboso.

Cuando logro safarme de "Viejo Verde", todo se calma, pero no se me ocurra ir a tomar café, o agua, o simplemente darme una vuelta para estirar las piernas; porque parece que "Viejo Verde" se multiplica, está en todas las oficinas, huecos, pasillos, rincones, de verdad estoy por creer que no es uno sólo, de ellos hay varios...

Que tortura tener que lidiar con este viejo, cada día lo tolero menos, no quiero perder los estribos porque "Viejo Verde" es bien apreciado y querido por muchas de las personas que trabajan conmigo y enfrentarlo o pegarle cuatro gritos no traería mas que problemas, pero esta "paciencia" va a desaparecer si en algún momento se le ocurre hacer o intentar hacer algo más, porque ahi si es verdad que le voy a presentar a mi otra yo, porque esa si que tiene ganas de acomodarle buen derechazo y mandarlo pa la lona directo.

Y yo me pregunto, porque será que esta actitud de cuasi-acoso de "Viejo Verde" hacía mi no la desarrolla el RE-PAPITO de la oficina, porque ese no tiene nada ni viejo ni verde, eso lo que esta es chevere! Ah no, pero ese da los buenos días, se sonríe, y plum! pa' la oficina... Bueno, aunque sea de taquito de ojo me lo quedo.
Y mientras sigo reprimiendo las ganas de matar a "Viejo Verde", o ligando que a mi otra yo no le de un día de estos por gritarle: "DEJA DE JODERME Y MEJOR VETE A COMPRAR TU VIAGRA DESGRACIADO %"&#&/&("%"%/(/(/(&!#!"#"#$#&%&!!!!!!!!!!!!!"

jueves, 11 de octubre de 2007

Mucho Gusto: Mi Otra Yo...


Muchas veces sentimos que la vida en vez de regalarnos horas, nos regala son punta pié, se dedica a darnos trompadas. Yo tengo 25 años, y una colección de tropezones con esta lucha con el día a día que a veces ni me la creo...


Mi Otra Yo. Es que ella vive a la par de mi. Esa es la que lleva durísimo. Yo, salgo a la calle con el maquillaje intacto, la misma sonrisa todos los días, muchas veces sincera otras veces no, pero sonrisa al fin, a ver las mismas caras de la gente de la oficina, de las calles, de mi casa, del supermercado, de los restaurantes, y claro, yo me veo felíz, pero la otra, esa que vive conmigo, se debate entre a quien debe sonreírle porque de verdad le sale y a quién debe saludar por aquello de las reglas de cortesía que nos martillaron desde que estábamos todavía pegados en la concha.


Aquí muchas veces hablaré yo, pero les contaré el mundo visto desde la perspectiva de esa que vive conmigo, esa inseparable compañera, esa que viene a ser como mi universo paralelo. Esa a la que cariñosamente llamo "mi lado oscuro". Mi Otra Yo. La que vive, la que siente, la que padece, la que se burla del que se cae en la calle mientras yo me encargo de ayudarlo a levantarse, la que arruga la cara si le dan a probar algo que sabe a rayos, mientras yo sonrío y digo lo sabroso que le quedó; la que llora y patalea cuando algo le sale mal mientras yo busco el manual de instrucciones que debería traer la vida para lograr llegar al día siguiente...


En fin. Mi lado oscuro, esa parte que no conoce nadie, esa que solo habla conmigo y con mi espejo... MI OTRA YO...